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Un espacio para los suspiros y vientos redentores/ masticando un verso, conquistar una flor y dar a la vida todos sus mágicos colores.

Por eso emprendió la marcha hace un año y viene transitando por la vereda del decoro con pasos firmes, avanzando con lo mejor de la Academia, consciente de que le esperan tres años duros al frente de la rectoría y seguro que ganará y la UASD con él. La UASD espera momentos de sacudimientos para el cambio, pues ha venido corriendo de más a menos y se precisa revertir esa situación; de una academia de prestigio en el continente y la excelencia en el país, ha devenido en una más. Y esto no puede continuar.

Las juristas cubanas expusieron las ideas centrales del derecho de familia a partir tanto de la normativa jurídica como de la cotidianidad de una familia en el disfrute o ejercicio de esos derechos, para luego realizar un intercambio con los asistentes.








En la noche de ayer quedó inaugurada la Peña Cultural de MIUCA, con la presentación de la Guía de las festividades de la cultura popular dominicana y símbolos nacionales, el más reciente libro de Dagoberto Tejeda Ortiz, sociólogo, flolklorista e investigador; profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo –UASD- y otras universidades, quien destacó la necesidad de que la izquierda y el movimiento revolucionario coloquen en su agenda la promoción y construcción de un movimiento cultural amplio, “que pasa por conocer el sincretismo cultural del pueblo dominicano. Sin ese conocimiento, la izquierda no podrá vincularse al pueblo, seguirá con un discurso que el pueblo no entiende porque no es parte de cotidianidad.
Los símbolos nacionales desde el carnaval, hasta las gestas patrióticas, pasando por las formas de vivir la religiosidad están presentes en la obra de Dagoberto Tejeda y llama a la militancia de izquierda a redescubrirlo e incorporarlo en su discurso de cambio progresista, “que es la forma de hacer la revolución hoy”.
La presentación de la obra estuvo a cargo de Aquiles Castro, antropólogo y profesor en la Universidad Autónoma de Santo Domingo – UASD-, quien además es Presidente del Pleno Nacional de Dirigentes del MIUCA.
Entre los asistentes, destacó la presencia de los embajadores de Cuba y El Salvador, Juan Astiazarán Ceballos y Américo Araujo respectivamente, así como la Cónsul General de Bolivia, María Teresa Lavayen; también Sonia Arias catedrática de la Universidad de la Habana; por igual Manuel Salazar, Secretario General del Partido Comunista del Trabajo, Higinio Báez del Movimiento Popular Dominicano, Arsenio Hernández Fortuna de la Fuerza de la Revolución, entre otros.

El congreso tiene como objetivo Definir un Programa de Gobierno para el Cambio Progresista, así como elegir de entre varios postulantes, una Candidatura Presidencial propia, popular, progresista, liberal, de izquierda, mediante un mecanismo democrático, consensuado entre los sectores que consideren participar en el proceso.
El MIUCA agradece a Dagoberto Tejeda, el concederle el honor de iniciar su Peña Cultural con la presentación de su libro, que es lectura obligada para el conocimiento e investigación de todo lo que acontece a nivel de la cultura popular en la República Dominicana y al mismo tiempo una referencia de las gestas libertarias y de los héroes que viven en el pueblo como parte de su memoria social, los cuales son los antihéroes de la historia oficial que tiene para ellos el olvido.
La Peña Cultural del MIUCA, se reunirá al anochecer del primer miércoles de cada mes, para pensar y discutir política desde la perspectiva del quehacer cultural del pueblo dominicano, y contribuir a que las ideas por un cambio progresista en la vida del país, influyan en todas las dimensiones de la vida de la gente.
Secretariado Nacional.
9 de septiembre, 2010.
LA AAJ EN SOLIDARIDAD JUECES DE SANTIAGO DE LOS CABALLEROS


El señor Narciso Isa Conde es un ciudadano dominicano. La trayectoria de su vida pública y privada está enraizada en la historia y la conciencia de nuestra nación.
Es un dirigente político de larga, notable y activa permanencia. Se ha caracterizado por la seriedad y la coherencia que exhibe frente a sus ideas, discurso y práctica. Es firme en sus convicciones y responsable en sus acciones. Hasta combatió con las armas en las manos en 1965 a la injusta invasión Norteamérica que malogró la vuelta a la constitucionalidad, la democracia y el retorno al poder del presidente derrocado en 1963, profesor Juan Bosch.
Hasta el doctor Joaquín Balaguer reconoció la inteligencia, preparación y valentía de Narciso, junto con otros jóvenes sobresalientes del Partido Comunista Dominicana (PCD) de entonces. Y las halagadoras palabras de Balaguer fueron pronunciadas mientras ocupaba la presidencia de la República.
Narciso, que había combatido políticamente aquel régimen de sangre de los doce años, continúo sus duras críticas. Ni se amilanó ni se dejó chantajear por fementidos elogios.


Los desequilibrios macroeconómicos de la economía mundial y de la propia economía de Estados Unidos, la explosión de la burbuja especulativa, la crisis de los Instrumentos Derivados Financieros (valores chatarra) en ese país y su expansión hacia Europa, la crisis de los créditos subprime

Los impactos de la crisis en Latinoamérica y el Caribe
La crisis ha impactado severamente en América Latina y el Caribe, debido a la alta conexión y dependencia de la mayor parte de los países latinoamericanos y caribeños respecto a Estados Unidos y la Unión Europea, los dos grandes vórtices de la crisis económica actual y debido a las grandes vulnerabilidades de casi toda la región frente a la crisis energética, la crisis ambiental y la crisis alimentaria ya instalada en el mundo.
Los impactos de la crisis en Latinoamérica y el Caribe tampoco son nuevos, ni inesperados, basta sólo recordar la década perdida del decenio de los años 80 del siglo XX, los otros cinco años pedidos entre 1997 y 2002 producto de la crisis financieras internacionales y ahora de nuevo otra crisis por los impactos de la crisis del patrón bursátil de acumulación.
De manera que, de los últimos treinta años, Latinoamérica y el Caribe han perdido por lo menos 15 años en términos de desarrollo económico y social y los otros quince no los ha podido aprovechar bien por la erosión de recursos naturales y humanos hacia los países desarrollados; en particular EEUU y la UE.
Después de haber registrado una tasa de crecimiento económico de 3,3%[1], y un comportamiento del PIB per cápita de 1,5%[2], como promedio anual en el decenio de los años 90 -un resultado que fue algo mejor comparado con la década perdida de los años 80-, en el año 2002 el nivel de la actividad económica tuvo un comportamiento negativo y el PIB decreció -0,5%[3], al tiempo que el PIB per cápita registró una caída del 2% en relación con el nivel registrado en 1997[4] y las cuentas externas de las naciones continuaron deteriorándose.
Entre el año 2003 y el año 2008, la economía latinoamericana registró una tasa de crecimiento promedio anual cercana al 5%, cuyo reflejo en el PIB per Cápita fue de 3%[5], Sin embargo, fue un crecimiento con altos niveles de vulnerabilidad y con un déficit enorme de dimensión social. Ese ciclo terminó en 2008, ya que en 2009, la crisis impactó severamente la economía latinoamericana y caribeña con una caída de -1,7% ([6]).
La inflación, si bien se mantiene controlada en un dígito desde el año 1999 y sólo repuntó en el año 2002 y 2009 (a causa de la espiral de precios de la energía y los alimentos en el caso de 2009), se trata de un resultado muy cuestionado en tanto se sostiene sobre la base de la tasa de desempleo abierto más alta de América Latina desde la postguerra y niveles sin precedentes de precariedad e informalidad del empleo. En el decenio de los años 70, la tasa de desempleo abierto urbano como promedio anual en Latinoamérica fue de 3,8% de la población económicamente activa y en el decenio de los años 80 fue de 3,9%[7].
Después de dos décadas de políticas neoliberales, la tasa de desempleo abierto urbano promedio anual en la región se duplicó respecto a 1970, siendo estimada en 8,7% de la
población en edad laboral en el año 2006[1], pero con niveles de 10% de desempleo -o más altos- entre 1998 y el año 2004[2].
Según la OIT, desde el decenio de los años 90, de cada 10 nuevos empleos que se ofertan en América Latina, 7 son empleos precarios e informales. La misma fuente calcula que por lo menos 30 millones de trabajadores latinoamericanos tienen ingresos por debajo de un dólar diario, y un 48% de la población en edad de trabajar sobrevive en el sector informal de la economía.
La crisis capitalista mundial destruyó empleos en Latinoamérica y el Caribe, elevando la tasa de desempleo abierto urbano de 2009 hasta 8,3%, después de haber bajado a 7,4% en 2008.
Los costos sociales de las políticas de ajuste neoliberal en América Latina durante las últimas dos décadas son una prueba evidente de la infuncionalidad de este modelo económico. Entre el 1990 y el año 2004, la pobreza pasó de 197,2 millones[4] (alrededor del 45 % de la población total de ese momento) a 224 millones de pobres (cifra estimada por la CEPAL) que representan el 42,9% de la población y la indigencia se incrementó de 62 millones de personas (14,2% de la población total), a casi 100 millones que representa el 18,4% de la población del año 2004.
Si bien es cierto, que en el año 2006, la cantidad de personas en situación de pobreza según estimados de la CEPAL fue de 205 millones de latinoamericanos, de los cuales 88 millones clasifican como indigentes, estas cifras siguen evidenciando el fracaso de las políticas neoliberales, ya que fue necesario esperar veintiséis años para igualar el porcentaje de población en la pobreza del año 1980, no para dismunirlo.
Latinoamérica demoró seis años para “sacar de la pobreza” a unos 11 millones de latinoamericanos, sin embargo en los primeros seis meses de 2008 y durante el año 2009, sólo por el impacto combinado de la crisis energética y alimentaria, alrededor de 9 millones de personas engrosaron la pobreza y indigencia y se sumaron a los que ya clasificaban en esa lamentable condición.
Otro gran fracaso de las políticas neoliberales en Latinoamérica y el Caribe se constata en la inequidad, en tanto la diferencia entre el 20% más rico de la población respecto al 20% más pobre es de 19 veces (PNUD), lo que sitúa a nuestra región en al primer lugar mundial en injusticia en términos de distribución del ingreso.
Se desea instalar la tesis de que no basta con hacer buenos diagnósticos de la crisis del capitalismo y el neoliberalismo para derrotarlo, ni tampoco basta con protestar.
El diagnóstico y la protesta son necesario, pero no suficientes. Si el movimiento popular aspira a antagonizar a uno y otro, tienen que pasar del diagnóstico y la protesta a las propuestas de cambios antisitémicos y a la proyección de alternativas con arreglo al tipo de crisis que caracteriza al capitalismo del siglo XXI, a los problemas globales y regionales del siglo XXI y a las características endógenas -objetivas y subjetivas- de cada escenario de lucha.
De ahí que Cuba sigue enfrascada en la construcción del socialismo, ahora corrigiendo las consecuencias no deseadas de la épica resistencia del período especial, actualizando el modelo económico socialista cubano y trabajando por garantizar a la presente y futuras generaciones de cubanos la sostenibilidad del socialismo.
Venezuela se ha propuesto construir su versión de socialismo bolivariano, para lo cual el balance de diez años de revolución lidereada por Chávez es sumamente importante y va a ser crucial los resultados que alcance el PSUV en las elecciones legislativas (Asamblea Nacional) de septiembre de 2010.
Bolivia introduce cambios importantes en la institucionalidad del estado (refundación del Estado) y en la política económica y social que lidera el presidente Evo Morales con el objetivo de mejorar sensiblemente la calidad de vida del pueblo boliviano y en Ecuador tienen lugar también cambios serios con la particularidad que significa en esos dos últimos países el protagonismo de los pueblos originarios.
Tal es la magnitud de los cambios que tienen lugar en la correlación de fuerzas políticas en Latinoamérica y el Caribe que el imperialismo ha reforzado la reacción contrarrevolucionaria sobre esa área que se expresa en la reactivación de la Cuarta Flota, la instalación de nuevas bases militares (ahora el imperios tiene mas bases militares en esa región que las que disponía en la época de la guerra fría), en especial la ubicación de las esas bases militares en las fronteras con los países del ALBA, la recurrencia a los golpes de estados (caso de Honduras), y los esfuerzos por derechizar gobiernos (casos de Chile, Panamá, Honduras los que se suman a sus acólitos de México, Costas Rica, Perú y el Estado gendarme de Colombia) en la búsqueda desesperada de contener la respuesta contestataria de los pueblos y varios gobiernos progresistas.
ALBA.
El ALBA fue fundada por Cuba y Venezuela el 14 de diciembre de 2001.
En el corto período de tiempo de un quinquenio, el ALBA se transformó en alianza política, económica y social de los gobiernos progresistas y los pueblos latinoamericanos y caribeños, cuenta entre sus miembros plenos con ocho países entre los que se encuentra junto a los fundadores, Bolivia (ingresó en 2006), Nicaragua (ingresó en 2007), la Mancomunidad de Dominica (2008), San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda y Ecuador, que ingresaron en junio de 2009.
Como integración alternativa en el contexto latinoamericano y caribeño ubicado en la tercera frontera de Estados Unidos según el peculiar concepto de seguridad nacional de esa nación, el ALBA envía mensajes no sólo a los pueblos, sino también a las oligarquías y al imperialismo.
A los pueblos de Latinoamérica, el Caribe y el mundo, a los revolucionarios de todas las latitudes el ALBA envía una respuesta contestataria, propositiva y alternativa real, frente al capital, en tanto construye un tipo de integración no articulado por las empresas trasnacionales , el mercado y el comercio, como lo hizo la integración que precedió el ALBA -integración cepalina e integración neoliberal- sino que está trabajando por colocar el desarrollo del ser humano como su objetivo supremo en condiciones adversas, en el entendido que está rodeada de capitalismo agonizante, del neoliberalismo que se consolidó en Latinoamérica en los últimos tres decenios en sus dos dimensiones -modelo económico de acumulación y concepción del mundo- así como bajo las presiones imperialistas que se resiste a aceptar la rebeldía de los dominados en el territorio donde ha ejercido su hegemonía desde el siglo XX.
En tiempo record, y a pesar de los desafíos que está enfrentando y tendrá que resolver en la perspectiva, el ALBA ha alcanzado resultados sociales y económicos que aún son una quimera para los países conectados con el imperialismo via TLC, lo que evidencia la funcionalidad de la alternativa de los pueblos frente a la alternativa del capital.
En términos económicos, comerciales (bienes y servicios), financiero-crediticios, monetarios y científico-tecnológicos se registran también importantes acciones, a pesar de lo mucho que queda por hacer.
El intercambio comercial entre Venezuela y Cuba ya venía creciendo desde el año 2000 cuando se facturaron 912 400 millones de dólares[1]. A partir de 2005 cuando entra en vigor el ALBA, el comercio bilateral pasó de 2 265 191 millones de dólares a 4 892 548 millones USD en 2008[2] .
El comercio entre Venezuela y Bolivia en los marcos del ALBA se ha expandido gradualmente pasando de 259 millones de dólares en 2006, a 390 millones de dólares en 2007, cayendo en 2008 a 192 millones de dólares producto de los impactos de la crisis económica global en la capacidad de compra de Bolivia[3]. En 2008 no había entrado en vigor el SUCRE.
El intercambio comercial venezolano-nicaragüense en el contexto del ALBA ha venido creciendo acorde a los objetivos de la integración entre ambos países. A pesar de que el ingreso de Nicaragua al ALBA se concretó en 2007 y de los compromisos de esa nación centroamericana con el CAFTA-DR, el intercambio comercial promedio anual entre esas dos naciones pasó de 124,5 millones de dólares promedio anual entre 1997 y 2006[4] a poco más de 400 millones de dólares en 2008[5].
A mediados de 2005 se fundó PETROCARIBE, importante respuesta a la crisis energética mundial en La cuenca del Caribe y mas allá de esas fronteras.
En enero de 2008 surgió el Banco del ALBA y un año después entró en vigor el Sistema Único de Compensación Regional Económico (SUCRE), dos de los más importantes ejes de la nueva arquitectura financiera alternativa al FMI y al Banco Mundial y dos emprendimientos cruciales para avanzar hacia el desacople -por el momento gradual- del sistema capitalista y del modelo neoliberal y, al mismo tiempo, dos de los más importantes pívots del reacople alternativo de los pueblos en Latinoamérica y el Caribe.
Un reacople que con arreglo a los desafíos -globales y regionales- del presente siglo creará las condiciones para construir el socialismo en el siglo XXI en las Américas.
Muchas gracias por su atención.