



Palabras de Autor.-
Estas notas tienen como objeto llamar la atención a los democráticos para la reflexión necesaria alrededor del padre de la patria, pues en nuestra consideración hay un olvido que constituye una deuda histórica con la memoria del patricio.
Por ese olvido y deuda la patria sufre las calamidades que acogota a sus ciudadanos, dado que si Duarte fuera nuestro guía en la acción política la nación fuera próspera y la dominicanidad asentada en los corazones de los nacionales.
Sin embargo, los democráticos quedamos atrapados, con las mejores intenciones, en los valores foráneos que no ayudaron en la necesaria unidad para alcanzar propósitos de país, de nación, de valores espirituales con identidad.
De ahí que en los últimos 37 años hemos hecho promoción a extraordinarios pensadores y revolucionarios de la humanidad, como Marx, Lenín, Mao, Fidel y sobre todo al Ché. T-Shirt con la imagen del Ché hemos usado en el país por cientos de miles en estos años, sin embargo no hay en nuestras calles un pecho de dominicano cubierto con una imagen del patricio.
Ojalá y todo empiece a cambiar y por doquier tengamos la imagen venerada del hombre que su solo nombre es la patria: Juan Pablo Duarte.
Es vital, urgente, recurrir a El y lo que representa en el pensamiento y como Símbolo para la unidad de propósitos de los dominicanos que anhelamos una patria realmente libre y soberana, en la que cada uno de sus hijos se sienta vivir con dignidad y no tenga que irse de su tierra por motivos intrascendente.
Estas notas tienen como objeto llamar la atención a los democráticos para la reflexión necesaria alrededor del padre de la patria, pues en nuestra consideración hay un olvido que constituye una deuda histórica con la memoria del patricio.
Por ese olvido y deuda la patria sufre las calamidades que acogota a sus ciudadanos, dado que si Duarte fuera nuestro guía en la acción política la nación fuera próspera y la dominicanidad asentada en los corazones de los nacionales.
Sin embargo, los democráticos quedamos atrapados, con las mejores intenciones, en los valores foráneos que no ayudaron en la necesaria unidad para alcanzar propósitos de país, de nación, de valores espirituales con identidad.
De ahí que en los últimos 37 años hemos hecho promoción a extraordinarios pensadores y revolucionarios de la humanidad, como Marx, Lenín, Mao, Fidel y sobre todo al Ché. T-Shirt con la imagen del Ché hemos usado en el país por cientos de miles en estos años, sin embargo no hay en nuestras calles un pecho de dominicano cubierto con una imagen del patricio.
Ojalá y todo empiece a cambiar y por doquier tengamos la imagen venerada del hombre que su solo nombre es la patria: Juan Pablo Duarte.
Es vital, urgente, recurrir a El y lo que representa en el pensamiento y como Símbolo para la unidad de propósitos de los dominicanos que anhelamos una patria realmente libre y soberana, en la que cada uno de sus hijos se sienta vivir con dignidad y no tenga que irse de su tierra por motivos intrascendente.
Cierto que Patria es Humanidad(1), pero la Patria ante todo(2) y la patria es Duarte. Honremos su memoria y sobre todo completemos su obra.
Duarte no cabe en las manos de los políticos que se tragan el país, es agua que se les va.
Duarte representa lo más avanzado y puro de nuestra historia, es el paradigma por excelencia; es la fuente para reencausar la vida social, moral e institucional de la nación.
Los políticos que han saqueado la nación, que han vendido o hipotecado la soberanía, que son serviles al poder extranjero no son dignos de llamarse duartianos, a ellos se refirió el Apóstol y lo definió como la fracción miserable y son los mismos desde Santana, Bobadilla y Buenaventura Báez hasta Balaguer, Leonel e Hipólito.
Los democráticos debemos reivindicar y rescatar a Duarte, su Pensamiento y su Obra. Es la hora que nos llama.
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