Estar bajo ese chorro, al pie de una montaña verde, llena de cafe y amapolas es sentir el bosque húmedo tropical del corazón del Cibao. Sentir el frío de las aguas y reibir el calor de su gente es sencillamente magico-maravilloso. Y así la Semana Santa discurre en el más alegre murmullo de amistad y fraternidad en un ir y venir del río a la cocina y del conuco al río porque todo es la misma cosa, pues dejaba un caldero puesto y me iba a dar un chapuzon al río y volvía y el revoltillo de huevos no se quemaba.
El Viernes Santo llegamos allí al almanecer, después de pasar por Villa Altagracia para recoger un galón de leche de vaca, pura de vaca, tibia, recién ordeñada y entonces ya nos esperaban con la yuca puesta, todos al agua... uyyy que frío, pero era el compromiso: tempranito al agua, todos, que nadie se quede en la terraza ni en el conuco. La risa, los gritos de frío, las quejas de "abusadores", pues los que van por primera vez no se imaginan que el frío quema bajo el agua, pero la chorrera es impresionante; la velocidad del agua es increíble. Luz Eneida es la anfitriona y disfruta agradar a los invitados.
Otros apuestan a un encuentro en septiembre cuando vengan Guillén y Adaligia, por supuesto todos quedan de acuerdo; pero siempre hay quienes quieren más y acercan la segunda vuelta del encuentro para el último domingo de mayo, si ... ese mismo, el día de las madres y doña China sonríe y ya solo eso es la convocatoria.
Mientras otros pelan la yuca y los plátanos... Alfonso proclama que "el chocolate va".
Y entra la noche.
Y los colores se debaten en ese clarooscuro maravilloso, que es un don de la naturaleza para entretenernos y no pelear/no llorar por la muerte de la tarde...
Y desde el río nos deleitamos en ese mogote infinito que es la montaña que como guardiana madre nos protege y da vida a la cuenca de nuestros amores con ese cause del Jima que nos acoge en sus espumas transparentes y frías. Y a los pies de la montaña, el yucal.
Un baño de agua dulce y fría como la mirada de aquella mujer que ya dejó de querernos y va rumbo a la rumba...
aquí estoy, sacudiendo el tiempo y esperando días mejores... que vendrán!
Allí estaremos
tú y yo, junto a todos y en un arcoiris de amor, en el Jima y sus frías aguas, un baño nos daremos
para ahogar el silencio de los besos cuando vienen los versos...